Parásitos y bacterias: 3 partes del pollo que debes evitar

El pollo es uno de los productos más populares y asequibles en las mesas rusas. Sin embargo, no todas sus partes son igualmente útiles.

Algunos subproductos no se vuelven más saludables ni siquiera después del tratamiento térmico, afirmó en una entrevista el cirujano Alexander Umnov.

¿Dónde se esconden los parásitos y las toxinas?
Los mayores riesgos, según el experto, están asociados con los pulmones de pollo.

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“Los pulmones de pollo contienen una gran cantidad de parásitos y bacterias dañinas que no serán destruidas durante el proceso de cocción”, dijo el médico.

Las cabezas de pollo no son menos peligrosas: durante la vida del ave, pueden acumularse en ellas sustancias nocivas, que tampoco desaparecen después de la cocción.

Los riesgos también pueden estar asociados con comer cola; Se recomienda excluir completamente esta parte de la dieta.

¿Qué pasa con el hígado, el corazón y otras partes?
La situación es completamente diferente con el hígado de pollo. Con moderación, este producto puede resultar beneficioso porque contiene hierro, vitamina B12, cobre y vitamina A, que favorecen el funcionamiento de la sangre, la piel y el cabello.

La nutricionista Rimma Moisenko explicó anteriormente:

“De estos productos obtenemos más hierro hemo, que se absorbe e integra mejor en el sistema digestivo. Esto es importante para quienes padecen anemia”.

Según el experto, a partir de despojos se pueden preparar patés, platos hervidos o carne picada para chuletas. Pero es importante tener en cuenta su contenido en grasas y consumirlos con moderación.

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