Viven en casi todas las personas: lo que necesitas saber sobre los parásitos intestinales y cómo protegerte de ellos
Hoy hablaremos de los parásitos intestinales: esos huéspedes invisibles que nadie espera, pero que pueden alojarse en nuestro organismo y causar multitud de problemas.
Entran en el intestino humano por diversas vías, donde comienzan su actividad ilícita.
La OMS advierte que cada año, casi una de cada dos personas en el planeta se infecta con uno de los tres tipos principales de parásitos intestinales, lo que puede provocar enterobiasis y otras afecciones intestinales.
Descubramos qué son estas criaturas, cómo viven, lo peligrosas que son y, lo más importante, cómo protegernos de ellas.
Contenido
¿Qué son los parásitos intestinales?
¿Cómo se puede contraer una infección por ellos?
¿Qué síntomas indican la presencia de parásitos?
¿Cómo protegerse de los parásitos intestinales? ¿Qué son los parásitos intestinales?
De hecho, los parásitos intestinales no son un solo grupo de organismos, sino una gran variedad, incluyendo diversas especies de helmintos (gusanos) y protozoos.
Actualmente, se conocen más de 100 especies que habitan en los humanos. Entre ellas se encuentran lombrices intestinales, oxiuros, giardia y muchas otras criaturas dañinas. Pueden vivir y reproducirse en los intestinos, alimentándose de su contenido y perjudicando a sus huéspedes.
Un dato interesante: algunos parásitos intestinales son tan pequeños que no podemos verlos a simple vista. ¡Otros pueden alcanzar varios metros de longitud!
Pero no nos alarmemos antes de tiempo; comprendamos mejor cómo los parásitos entran en nuestro cuerpo.
¿Cómo se produce la infección?
La infección por parásitos intestinales suele producirse por vía oral, es decir, al ingerirlos. Existen varias vías:
Contacto con animales. Las mascotas, especialmente las que viven al aire libre, pueden ser portadoras de parásitos. Acariciar a gatos y perros es sin duda una alegría, pero recuerda lavarte las manos después de cada encuentro.
Agua contaminada. El agua del grifo en las ciudades suele ser segura, pero si bebes de fuentes dudosas o nadas en cuerpos de agua contaminados, ten cuidado.
Manos insuficientemente lavadas. La forma más fácil de introducir parásitos en tu cuerpo es no lavarte las manos con jabón antiséptico antes de comer. No en vano nos han dicho desde pequeños: “¡Lávate las manos antes de comer!”. Pero ten en cuenta que no todos los tipos de jabón funcionan igual de bien, así que ten cuidado con la calidad del jabón. Los jabones para ropa y bebés son los mejores; los jabones líquidos son los peores. También es importante que el agua cumpla con los estándares de higiene.
Alimentos mal preparados. La carne y el pescado poco cocidos, así como las verduras y frutas sin lavar (o lavadas con agua insuficientemente limpia) pueden ser una fuente de infección.
¿Qué señales indican que los parásitos se han instalado en tu cuerpo?
De hecho, los parásitos intestinales pueden ser sigilosos, por lo que reconocer su presencia no siempre es fácil. A menudo causan daños graves al organismo antes de que se conozca la causa.
Sin embargo, existen algunas señales a las que conviene prestar atención:
Problemas digestivos frecuentes (estreñimiento, diarrea, hinchazón y otros similares).
Sensación constante de fatiga y debilidad.
Pérdida del apetito o, por el contrario, hambre incontrolable.
Pérdida de peso inexplicable.
Picazón en la zona anal, especialmente por la noche (este síntoma es típico de las lombrices intestinales).
Por supuesto, todas estas señales pueden indicar otros problemas, así que no se alarme de inmediato. Sin embargo, si nota varias a la vez, debe consultar a un médico y hacerse un examen.
¿Cómo protegerse de los parásitos intestinales?
Ahora que sabe qué son los parásitos intestinales y cómo pueden entrar en su cuerpo, hablemos de cómo protegerse de ellos.
La higiene es lo primero. Puede parecer obvio, pero esta es quizás la regla más importante para protegerse de los parásitos. Lávese siempre las manos antes de comer, después de ir al baño, después de tener contacto con animales y después de manipular tierra.
Tenga cuidado con el agua. Beba solo agua limpia y, si visita lugares con agua de dudosa calidad (por ejemplo, en su casa de campo), use agua embotellada o hervida.
Manipule bien los alimentos. Lave bien las frutas y verduras, cocine la carne y el pescado hasta que estén bien hechos y evite comer alimentos crudos o poco cocidos.
Mantenga la limpieza en el hogar. Limpie con regularidad y mantenga limpios los platos y las superficies de la cocina, especialmente si tiene mascotas.
Hágase chequeos médicos periódicos. Incluso si no presenta ningún síntoma, a veces no está de más hacerse pruebas para asegurarse de que todo esté bien.
Recuerde que los parásitos intestinales no solo son un tema desagradable, sino también una grave amenaza para la salud, especialmente si se ignora el problema.
Sin embargo, seguir las normas básicas de higiene reduce significativamente el riesgo de infección.
Lo más importante es estar siempre atento a su salud, mantenerse limpio y no descuidar las medidas preventivas. Es mejor prevenir un problema que lidiar con él dolorosamente después.
Sé¡Mantente sano y cuídate!