La dermatitis por estasis es una afección cutánea causada por problemas circulatorios en las extremidades inferiores. Los principales síntomas incluyen decoloración de la piel, picazón, descamación y la aparición de úlceras tróficas. Además de las manifestaciones cutáneas, los pacientes suelen presentar signos de insuficiencia venosa, como hinchazón de las piernas, dolor o sensibilidad en las pantorrillas y sensación de pesadez, que se agrava notablemente al estar de pie durante mucho tiempo.
En las etapas iniciales, la piel de las piernas puede volverse fina. La picazón es común, pero los médicos recomiendan encarecidamente evitar rascarse, ya que el daño a la epidermis provoca grietas y fugas de líquido. Con el tiempo, estos cambios pueden volverse irreversibles: la piel se engrosa, se vuelve áspera y adquiere un tono marrón oscuro, lo que se clasifica médicamente como lipodermatoesclerosis. La superficie de la piel en estos casos suele presentar irregularidades y, en las etapas finales, pueden formarse úlceras abiertas en la parte interna del tobillo.
La causa principal de la enfermedad es la insuficiencia venosa crónica, que dificulta que las venas bombeen sangre hacia el corazón. Normalmente, las válvulas de las venas aseguran el flujo sanguíneo en una sola dirección, pero cuando se debilitan, la sangre comienza a estancarse en las extremidades inferiores, causando inflamación de los tejidos. Otras causas médicas incluyen varices, insuficiencia cardíaca congestiva, cirugías previas, trombosis venosa profunda y lesiones en las piernas.
La dermatitis por estasis es más común en personas mayores de 50 años, siendo las mujeres más propensas que los hombres. Entre las personas con mayor riesgo se encuentran aquellas con hipertensión, obesidad, insuficiencia renal, así como quienes llevan un estilo de vida sedentario o tienen el hábito de estar de pie o sentados durante largos periodos de tiempo.
Ante el primer signo de hinchazón, enrojecimiento, dolor o heridas abiertas, es necesario consultar a un especialista. Para el diagnóstico, el médico realizará un examen visual y podría solicitar una ecografía Doppler venosa para evaluar el flujo sanguíneo en las piernas mediante ondas sonoras.
El tratamiento para la dermatitis por estasis incluye medidas médicas y cambios en el estilo de vida. Se recomienda evitar la tensión estática prolongada, elevar las piernas con frecuencia y usar medias de compresión. La ropa debe ser holgada para evitar irritaciones en la piel. Es importante consultar a un médico sobre la elección de productos para el cuidado de la piel, ya que muchas pomadas de venta libre que contienen lanolina, calamina, neomicina o benzocaína pueden causar una reacción alérgica o resecar aún más la piel. En caso de infección tisular, se utilizan cremas con esteroides y, si es necesario, antibióticos. En casos de varices dolorosas, puede recomendarse la cirugía.
Sin un tratamiento adecuado, puede provocar complicaciones graves a largo plazo, como úlceras crónicas, osteomielitis, infecciones bacterianas de la piel y cicatrices permanentes. Prevenir por completo el desarrollo de dermatitis por estasis en presencia de patologías cardiovasculares crónicas puede ser difícil, pero controlar la hinchazón de las piernas, realizar actividad física regularmente, bajar de peso y limitar el consumo de sal son medidas eficaces para reducir el riesgo de complicaciones y mejorar la salud vascular en general.