No todo el mundo sabe cómo lavar una manta grande que no cabe en una lavadora convencional. A menudo, intentar meterla a la fuerza en el tambor es inútil: la manta queda demasiado apretada, lo que da como resultado un lavado deficiente y sobrecarga innecesariamente la máquina. No hace falta llevarla a la tintorería; puedes hacerlo fácilmente en casa.
Primero, prepara la bañera: llénala con agua tibia y añade detergente. Un gel de lavado especializado es la mejor opción, ya que se disuelve mucho más rápido y eficazmente en el agua, y se enjuaga de las fibras de la tela con mucha más facilidad que el detergente en polvo.
Diluye cuidadosamente el gel en agua hasta que aparezca espuma y sumerge la manta en la bañera. Déjala en remojo durante varias horas; esto ayudará a aflojar la suciedad de la tela con mucha más facilidad.
La primera etapa del lavado activo requerirá esfuerzo. Como una manta mojada se vuelve muy pesada, es imposible centrifugarla a mano. Un método tradicional puede ser útil: entra con cuidado en la bañera y empieza a pisar la manta con los pies, moviéndolos uniformemente por toda su superficie. Voltee la manta de vez en cuando para asegurar una limpieza uniforme. Si le preocupan los efectos del detergente en su piel, puede usar botas de goma limpias. Como alternativa, aplique una crema hidratante para pies antes de lavar y enjuague bien con agua después del lavado.
Después de amasar la manta, es hora de enjuagarla. Para ello, vacíe completamente el agua jabonosa y llene la bañera con agua tibia y limpia. Repita el proceso de amasado, cambiando el agua varias veces hasta que salga limpia. Usar un gel en este paso le resultará muy útil, ya que se elimina del relleno mucho más rápido que el detergente común.
El siguiente paso es escurrirla. Intente enrollar la manta con cuidado formando un rollo apretado para eliminar la mayor parte del agua. Luego, coloque un taburete o una rejilla especial en la bañera y coloque la manta mojada encima. Déjela en esta posición durante al menos seis horas para que el exceso de humedad se escurra libremente. Una vez que el agua deje de gotear, simplemente cuelgue la manta o el edredón para que se seque completamente en un área bien ventilada.