Los huevos se consideran uno de los mejores alimentos para el desayuno, ya que proporcionan al cuerpo proteínas esenciales para la recuperación muscular, así como vitaminas y minerales importantes, incluyendo la colina, beneficiosa para la función cerebral. Su bajo contenido calórico y grasas saludables los hacen ideales tanto para niños como para adultos.
Muchos amantes de los huevos duros probablemente hayan notado un anillo verdoso alrededor de la yema. Si alguna vez te has preguntado si son seguros para comer, la respuesta es clara: sí, es completamente inofensivo. Este tono se debe a una reacción química entre el azufre de la clara y el hierro de la yema, que ocurre durante la digestión.
Sin embargo, si quieres que la yema conserve su color amarillo brillante natural, es importante controlar el tiempo de cocción y enfriamiento.
Coloca los huevos en una cacerola y cúbrelos con agua fría hasta que queden sumergidos dos o tres centímetros. Calienta el agua a fuego medio hasta que hierva y luego retira del fuego inmediatamente. Cubre la olla con una tapa y deja los huevos en el agua caliente durante el tiempo indicado: nueve minutos para huevos pasados por agua, u once a doce minutos si prefieres la yema firme. Transcurrido este tiempo, pasa inmediatamente los huevos a un recipiente con agua helada durante cinco minutos.
Para pelarlos más fácilmente, es mejor hacerlo bajo el grifo. Para evitar que se agrieten las cáscaras durante la cocción, añade una cucharada de vinagre o una pizca de sal al agua.
Los huevos cocidos con cáscara se pueden refrigerar hasta una semana, mientras que los pelados se conservan bien de dos a tres días.