Mezcla 800 gramos de harina, 2 cucharaditas de sal, 2 cucharadas de azúcar y 10 gramos de levadura seca en un bol grande.
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Añade poco a poco 500 ml de agua tibia y 30 ml de aceite de oliva, mezclando hasta formar una masa.
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Amasa la masa sobre una superficie enharinada hasta que quede suave.
Deja que la masa suba hasta que duplique su tamaño.
Una vez que haya subido, divide la masa según sea necesario y dale forma de panecillos.
Coloca los panecillos en una bandeja para hornear y déjalos que suban nuevamente.
Pincela la parte superior de los panecillos con una mezcla de leche y aceite de oliva.