Las patas de pollo son un manjar muy apreciado en muchas partes del mundo. Si bien pueden ser deliciosas e incluso saludables para algunos, no son para todos. Ciertas condiciones de salud y factores de estilo de vida hacen que este plato deba limitarse o evitarse por completo.
## **1. Personas con obesidad o problemas de peso**
Las patas de pollo pueden no parecer altas en calorías, pero lo cierto es que la mayor parte de su parte comestible es piel y grasa. Esto significa que tienen un contenido relativamente alto de colesterol y grasas saturadas. Consumirlas con regularidad, sobre todo fritas o con salsas grasosas, puede contribuir al aumento de peso y dificultar que las personas con sobrepeso controlen su dieta. Si intentas bajar de peso o controlar tu colesterol, las patas de pollo no deberían estar en tu menú habitual.
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## **2. Personas con gota o ácido úrico alto**
Para quienes padecen gota, las patas de pollo son una opción arriesgada. Contienen purinas, sustancias naturales que se descomponen en el cuerpo en ácido úrico. El exceso de ácido úrico puede cristalizarse en las articulaciones, provocando dolorosos ataques de gota. Incluso pequeñas cantidades de alimentos ricos en purinas pueden desencadenar brotes en personas sensibles. Si padece gota o su médico le ha expresado preocupación por los niveles altos de ácido úrico, es mejor evitar las patas de pollo.
## **3. Personas con colesterol alto o cardiopatías**
Las patas de pollo contienen una cantidad significativa de grasa, ya que se componen principalmente de piel y tejido conectivo. Si bien el colágeno en sí es seguro, las personas con colesterol alto, cardiopatías o hipertensión pueden encontrar problemático su contenido de colesterol. Consumir alimentos grasos como las patas de pollo puede agravar la acumulación de placa arterial con el tiempo y aumentar el riesgo de infarto o accidente cerebrovascular.
## **4. Personas con diabetes**
La diabetes suele asociarse con otras afecciones como la obesidad, la hipertensión y un control deficiente de los lípidos. Dado que las patas de pollo no son una proteína magra y suelen prepararse con adobos ricos en azúcar o salsas saladas, pueden interferir con el control equilibrado de la glucemia. Las personas con diabetes deben tener cuidado, especialmente cuando estos platos forman parte de una comida rica en carbohidratos.
## **5. Pacientes con enfermedad hepática o renal**
El hígado y los riñones desempeñan un papel fundamental en la filtración de toxinas y el procesamiento de proteínas y grasas. En pacientes con enfermedad hepática o renal, el exceso de purinas y grasa de las patas de pollo puede sobrecargar estos órganos. Esto puede provocar complicaciones o empeorar los síntomas existentes. Los médicos suelen recomendar que estos pacientes consuman fuentes de proteína más magras y de fácil digestión.
**6. Niños y ancianos**
Las patas de pollo pueden representar un peligro de asfixia para niños y ancianos con dientes debilitados. Los huesos pequeños pueden atascarse fácilmente en la garganta. Las personas mayores pueden encontrarlas demasiado duras y los niños podrían no tener la paciencia para masticarlas correctamente. Es más seguro mantener este alimento fuera del alcance de estas personas, a menos que estén bajo estricta supervisión.