¿Crees que tu cuerpo puede hablarte en el lenguaje del dolor? Quizás ya sepas que ciertos síntomas, como cambios en la lengua, las uñas y el cabello, pueden indicar una enfermedad. Pero ¿qué hay de tu espalda? ¡Sí, has oído bien! Tu espalda también puede alertarte de posibles problemas de salud si aprendes a prestar atención a estas señales.
Repasemos rápidamente cada parte de la espalda y aprendamos qué nos dicen sobre nuestra salud.
- La nuca y la coronilla
El primer problema, quizás el único, en la columna cervical. Puede ser condrosis o distensión muscular (especialmente común en quienes pasan mucho tiempo frente al ordenador o se encorvan). Pero es importante entender que ambos problemas inevitablemente conducen a una mala circulación cerebral, lo que conlleva todas las consecuencias: dolores de cabeza, mareos e incluso náuseas, sensación de pesadez en la cabeza e incluso pérdida del conocimiento.
- Cuello
Con frecuencia, las molestias no solo se presentan al girar o agacharse, sino también en reposo, que es la peor parte. Tenga en cuenta que si el dolor de cuello solo se presenta con el movimiento, es más o menos manejable, pero si está sentado y es como un dolor punzante, definitivamente es hora de cambiar algo.
- Omóplatos, Columna Media
Muchas personas reportan que el dolor se intensifica al inhalar y exhalar, lo que dificulta la respiración. Esto suele deberse a una neuralgia intercostal, pero tampoco se debe descartar una enfermedad cardíaca. En cuanto a los omóplatos, es común que duelan simplemente por la tensión en los brazos; es decir, si rodaste algo pesado y ahora te duele, es señal de ello.
- Proyección de Tórax y Corazón
No tiene sentido preocuparse, y usted mismo lo sabe: definitivamente es su corazón el que está fallando. Naturalmente, no se trata solo del dolor en sí, sino también de una sensación de ardor, hormigueo y aumento de la frecuencia cardíaca. Todo esto, aunque es precisamente esto lo que motiva una visita al médico.
- Lumbar
Te has estirado, has cargado algo pesado, te has roto las vértebras, has dormido en una mala posición y ahora tienes tanta tensión en la zona lumbar que no puedes girarte. Pero lo importante es que todo lo anterior es fácil de controlar. Sin embargo, si la causa de tu malestar es un nervio pinzado, una hernia discal, una protrusión, condrosis, etc., tanto el tratamiento como la prevención son mucho más difíciles.
- Es aún peor si el dolor se irradia a la pierna.
En ese caso, incluso caminar se vuelve difícil. Quiero hacer una mención especial a las embarazadas: si tienen dolor lumbar, no lo ignoren (no, no es normal). La realidad es que si sientes molestias, significa que tu sistema musculoesquelético está fallando, y no examinarte ahora significa dejar que el problema empeore.
En general, siempre debes prestar atención a cualquier ataque de dolor. Entendemos que no irás al hospital solo por uno, pero hay quienes ignoran por completo todos los signos de su afección, pensando que desaparecerá. Créeme, no desaparecerá; se volverá latente. Es decir, la enfermedad progresará, pero sin que te des cuenta, y un buen día, ¡zas!, te atacará con renovado vigor.
Así que el consejo es simple: no pospongas una revisión completa; es la única manera de facilitarte la vida.
¡Atención! El material de este artículo es solo para fines informativos. En cada caso específico, recomendamos consultar con un especialista.