“Harina + Agua hirviendo” – Dale una medalla a quien inventó esta receta

Cocino mis panes planos favoritos, ¡son una maravilla!

Sin levadura, sin huevos y sin horno: ¡solo harina y agua hirviendo!

Quedan suaves y elásticos, ¡con una corteza dorada y apetitosa!

>

Ingredientes:
Agua hirviendo – 300 ml
Harina – 150 g
Sal – una pizca
Aceite para freír
Preparación:
Pongo una sartén al fuego y vierto agua (es necesario que esté hirviendo). Mientras el agua se calienta, vierto la harina en un bol. Añado una pizca de sal. Remuevo para que la sal se distribuya uniformemente. Cuando el agua hierve, vierto con cuidado la harina directamente en la sartén y remuevo rápidamente. Al principio, la masa se ve espesa y grumosa, lo cual es completamente normal. Mezclo durante unos 2 minutos hasta que la masa empieza a formar un bulto caliente. Apago el fuego y remuevo un poco más con una espátula para que la masa quede más homogénea. Ahora la paso a un bol.

Mientras la masa aún está caliente, añado un poco de harina por encima y empiezo a amasar con las manos. Al principio parece pegajosa. Pero sigo amasando y, después de unos minutos, la masa se vuelve flexible, suave y elástica. Amaso de 8 a 10 minutos para que quede suave y viva. Luego la dejo reposar 10 minutos. Simplemente tapo el bol con un paño.

Después de 10 minutos, espolvoreo harina sobre la mesa y extiendo la masa. La divido por la mitad. Con cada mitad hago una “salchicha” y la divido en 4 partes iguales. Como resultado, tengo 8 bollitos pequeños. Hago una bola con cada bollito y la presiono ligeramente con la palma de la mano. Ahora, con un rodillo, extiendo un bizcocho fino, de unos 2-3 mm de grosor. Ni demasiado fino para que no se rompa, ni demasiado grueso para que se fría bien.

Pongo una sartén al fuego, echo un poco de aceite y la caliento bien. Pongo una tortilla y la frito un minuto por cada lado. Al voltearla, la aprieto ligeramente con una espátula para que se dore uniformemente y quede dorada. Se fríen rapidísimo. Y huelen tan bien que me dan ganas de probarlas mientras aún están calientes.

Apilo las tortillas terminadas y las cubro con un paño. Debajo del paño, quedan suaves, calentitas y tiernas. Y si las quieres crujientes, puedes comerlas enseguida, recién salidas del fuego. Delgadas, suaves por dentro, con una corteza ligeramente dorada.

Leave a Comment