Esta crema de leche condensada y limón es una auténtica maravilla.
Es versátil y combina a la perfección con casi cualquier postre.
Puedes usarla para untar bizcochos, rellenar cestas y profiteroles.
Sirve con galletas y té o simplemente unta sobre un pan recién hecho.
¡Y lo mejor es que solo necesitas 2 ingredientes!
Ingredientes:
1 lata de leche condensada (380 g)
1 limón
Preparación:
Vierte la leche condensada en un bol.
Corta el limón por la mitad y exprime el zumo de ambas mitades con un colador.
Combina el zumo de limón con la leche condensada y bate durante 2-3 minutos.
Al mezclar, ocurre un pequeño milagro: la masa se aclara, aumenta de volumen y adquiere rápidamente una textura espesa y cremosa.
Mete la crema en el frigorífico de 15 a 20 minutos y quedará aún más densa.
¡Disfruta de tus postres!