Los limones se suelen congelar por su cáscara. Tras descongelarse, se vuelven más suaves y fáciles de usar en la cocina.
Como la mayoría de las frutas, la cáscara de limón contiene una gran cantidad de nutrientes que ayudan a regular los niveles de colesterol, fortalecer el sistema inmunitario y prevenir el desarrollo del cáncer. También es rica en componentes antimicrobianos, antifúngicos y antibacterianos.
El consumo regular de limones aporta numerosos beneficios al organismo:
– Reduce el riesgo de accidente cerebrovascular;
– Ayuda a prevenir el cáncer;
– Fortalece el sistema inmunitario;
– Ayuda a tratar y prevenir procesos inflamatorios;
– Tiene efecto antibacteriano;
– Alivia los síntomas del asma;
– Combate la depresión y la ansiedad;
– Limpia los riñones y el hígado.
Estudios han demostrado que la cáscara de limón es eficaz contra más de diez tipos diferentes de cáncer y, en ocasiones, puede ser incluso más eficaz que la quimioterapia o la radioterapia tradicionales.
¡Añade limones congelados con la cáscara a tu batido y disfruta de sus efectos curativos y preventivos!
Cómo hacer hielo de limón:
Lava bien los limones con agua fría y sécalos. Sumérgelos en vinagre de manzana durante un minuto para desinfectarlos.
Mételos en el congelador durante 12 horas (toda la noche).
Por la mañana, ralla el limón congelado entero, junto con la pulpa, la cáscara y las semillas.
Divide la masa resultante en cubiteras y vuelve a congelarlas.
Usa los cubitos de limón en cualquier momento y benefíciate de esta “medicina” natural.
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