Entonces recordé cómo un viejo paramédico de los Urales me contó una receta de la revista “Consejos del Fitoterapeuta” en 1979.
Se la daba a quienes tenían el hígado “detenido silenciosamente” por la comida y el estrés.
Decidí probarla.
“La raíz de bardana, el limón y la miel son la trinidad para un hígado limpio”, dijo.
La raíz de bardana ayuda a depurar la sangre y el hígado, el limón ayuda a descomponer las grasas y la miel activa el metabolismo y tonifica suavemente.
En conjunto, estos componentes estimulan la salida de la bilis, alivian la pesadez y calman la inflamación.
Ingredientes:
2 cucharadas de raíz de bardana seca triturada
1 limón
500 ml de agua
1 cucharada de miel
Preparación:
Vierta la raíz de bardana con agua y llévela a ebullición.
Cocine a fuego lento durante 10 minutos.
Deje enfriar, añada el zumo de limón y la miel.
Mezcle bien y cuele. Modo de empleo:
Beber 100 ml por la mañana en ayunas y por la noche.
Tratamiento: 10 días, con un descanso de 5 días. Si es necesario, se puede repetir el tratamiento.
Efecto esperado:
Mejora el flujo biliar
Reduce la pesadez y el amargor
Alivia la inflamación del hígado
Ayuda con la acumulación de grasa
Depura la sangre y mejora el estado de la piel
Importante:
No apto para personas con úlceras, acidez alta o alergias a los cítricos o la miel.
En tan solo una semana, mi amargor desapareció, mi piel se iluminó y, en lugar de cansancio, me sentí ligera.
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