Cómo “eliminar” todos los químicos del pollo comprado en la tienda: un consejo que me dio un trabajador de una planta empacadora de carne.

A menudo escuchamos preocupaciones sobre el pollo de supermercado. Las aves de granjas industriales pueden alcanzar su tamaño comercial en tan solo 30 a 40 días gracias a los aditivos alimentarios y los tratamientos preventivos.

Debido a este rápido crecimiento, muchas personas se sienten incómodas cocinando el pollo directamente del envase. Afortunadamente, existe un sencillo truco de cocina que puede cambiar drásticamente tanto el sabor como la textura de la pechuga de pollo o pavo.

El truco: Baño en agua salada. Hace unos años, descubrí que remojar las aves en una solución suave de agua salada antes de cocinarlas tiene varios beneficios:

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Elimina las impurezas que pueden quedar debido al rápido crecimiento del ave.

Reduce la actividad bacteriana porque la sal crea naturalmente un entorno menos favorable para los microbios.

Mantiene la carne más jugosa porque la sal ayuda a que las fibras musculares retengan agua durante la cocción.

Como explicó un chef: la salmuera adecuada evita que el pollo se seque, incluso en el horno o la estufa.

Cómo preparar el adobo:

Disuelva 1 cucharadita de sal y 1 cucharadita de ácido (como jugo de limón o ácido cítrico) en un recipiente con agua. Remoje las piezas de pollo en esta mezcla durante al menos 1 hora.
Para mayor frescura, agregue un poco más de jugo de limón.
Este proceso es desinfectante y ablandador, además de un marinado ligero. Después del remojo, la carne queda más tierna, jugosa y sabrosa.

Consejos y trucos

Una hora suele ser suficiente; no es necesario remojarla más tiempo.
Siempre use recipientes de vidrio o acero inoxidable (evite los de plástico delgado).
Puede realzar el sabor de la salmuera con hierbas o especias.
Consideraciones finales
Marinar el pollo en una simple mezcla de agua con sal y jugo de limón es un método simple y natural que mejora la textura, le aporta jugosidad y le da mayor confianza al servir. A veces, los pequeños pasos en la cocina marcan la diferencia.

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