¡La forma de lo que dejas en el inodoro puede decirte si estás sano o no!

Míralo más de cerca la próxima vez.

El análisis de heces es uno de los indicadores más sencillos y precisos de la salud digestiva. Aunque a muchas personas este tema les resulta incómodo o incluso divertido, los expertos en salud intestinal aseguran que el control regular de las heces ayuda a detectar problemas gastrointestinales a tiempo e incluso a prevenir enfermedades graves.

Nuestros intestinos realizan una enorme cantidad de trabajo a diario, y las heces sirven como una especie de “informe” sobre el progreso de la digestión. Las heces están compuestas aproximadamente por un 75 % de agua, y el resto contiene fibra dietética, bacterias vivas y muertas, células mucosas y una pequeña cantidad de moco. Las heces normales deben ser blandas, sin desintegrar, lisas y tener un tono marrón natural.

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Una de las herramientas de evaluación más convenientes es la Escala de Heces de Bristol, que es utilizada por los médicos para diagnosticar rápidamente diversos trastornos.

¿Qué significan los tipos de tabla de heces de Bristol?

Tipo 1:  Pequeños bultos duros, con forma de nuez. Suelen ser un signo de inflamación aguda del intestino delgado o deshidratación grave. Aparecen después de un tratamiento con antibióticos y suelen causar fisuras anales y sangrado.

Tipo 2:  Heces grandes, densas y con forma de salchicha, difíciles de evacuar. Suelen observarse en personas con estreñimiento crónico o síndrome del intestino irritable. Las heces suelen tener un diámetro de 3 a 5 cm y la defecación puede ser dolorosa.

Tipo 3:  Similar al tipo anterior, pero con grietas en la superficie. Es más fácil de eliminar, pero también puede indicar falta de agua y fibra en la dieta.

Tipo 4:  Heces sanas y normales. Lisas, blandas y con forma de salchicha. Este tipo de heces se observa típicamente en personas que solo defecan una vez al día.

Tipo 5:  Fragmentos blandos con límites definidos. Se presenta cuando una persona come mucho y defeca más de una vez al día. También se presenta con una digestión acelerada.

Tipo 6:  No es un líquido, sino una masa pastosa. Puede ser resultado del estrés, el consumo excesivo de cafeína, irritación intestinal o intolerancia alimentaria.

Tipo 7:  Heces completamente blandas y acuosas. Se trata de diarrea, un posible signo de infección, intoxicación alimentaria o un trastorno crónico. A veces aparece tras un estreñimiento prolongado.

El color de las heces y lo que te pueden decir

Negro o rojo:  Posibles signos de sangrado gastrointestinal superior o inferior. Se requiere evaluación médica.

Claro, grisáceo o blanco:  puede indicar una violación del flujo de salida de bilis, hepatitis, cirrosis, enfermedades pancreáticas.

Heces grasas de color amarillo:  a menudo indican enfermedad de la vesícula biliar, deficiencia de enzimas o malabsorción de grasas.

Verde:  Puede ocurrir con el paso rápido de alimentos, la ingestión de vegetales verdes, antibióticos o exceso de hierro.

Cómo mejorar la salud intestinal

1. Bebe suficiente agua.  A menos que tengas una enfermedad renal o cardiovascular, lo ideal es beber unos 2 litros de agua pura al día. Esto ayuda a mantener las heces blandas y facilita la evacuación intestinal.

2. Toma probióticos.  Ayudan a normalizar la microflora intestinal, mejoran la inmunidad y estabilizan la función gastrointestinal. Las bacterias beneficiosas se ven afectadas por los antibióticos, el estrés y los pesticidas, por lo que los suplementos probióticos de alta calidad pueden mejorar significativamente la digestión.

3. Aumente su consumo de fibra.  La fibra soluble ablanda las heces y retiene agua, mientras que la fibra insoluble crea volumen y ayuda a limpiar los intestinos. Coma más verduras, legumbres, cereales integrales, semillas y frutas.

4. Sentadilla.  La posición natural para defecar es la sentadilla. Esto facilita la evacuación y reduce el riesgo de estreñimiento. Puede usar un pequeño reposapiés frente al inodoro para simular una posición natural.

5. Manténgase físicamente activo.  Caminar, estirarse y hacer ejercicio ligero estimulan el peristaltismo intestinal, previniendo el estreñimiento.

6. Evite comer en exceso y las comidas pesadas.  Las comidas grasas y fritas, el alcohol, el exceso de azúcar y los alimentos procesados ​​suelen alterar la digestión y alterar la consistencia de las heces.

7. Realice chequeos regulares.  Si nota sangre, cambios repentinos de color, diarrea prolongada o estreñimiento crónico, lo mejor es consultar con un especialista lo antes posible.

¿Por qué es importante prestar atención a las heces?

Las heces son un indicador universal de la salud del cuerpo. Pueden proporcionar una alerta temprana de inflamación, infecciones, intolerancias alimentarias, problemas de hígado, vesícula biliar, páncreas e incluso desequilibrios hormonales. La autoevaluación regular permite ajustar rápidamente la dieta, la ingesta de líquidos y la microflora intestinal, y reducir el riesgo de enfermedades.

¿Prestas atención a tus heces?

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