Recientemente vi cajas de nueces sin cáscara en el mercado.
Y, sorprendentemente, cada nuez estaba entera.
Me sorprendí porque normalmente cuando se rompe una nuez con un ladrillo o un martillo, la nuez que está en el interior se desmorona.
El vendedor me explicó el secreto y resultó que el método es muy sencillo. Lo comparto contigo.
Cómo hacerlo:
Coge un recipiente y pon nueces dentro.
Llénelo con agua a temperatura ambiente.
Para evitar que las nueces floten, presiónalas con una tapa o un plato.
Déjalas en el agua de 1 a 2 horas.
Tras el remojo, las nueces se vuelven flexibles y no se desmoronan.
Coge una botella con un cuello ancho y resistente (cualquier tamaño servirá).
Coloca el tapón verticalmente sobre el cuello.
Golpéalo suavemente con un martillo varias veces.
La cáscara se romperá al instante y se desprenderá fácilmente, dejando la semilla intacta. Retira las cáscaras del interior, ¡y listo!
Esto mantendrá la tuerca intacta. El agua ha absorbido parte de la humedad, ablandándola y evitando que se agriete con el impacto.
Ahora ya conoces el secreto de los compradores de nueces. ¡Pruébalo y no volverás a tener que comprar migajas de nueces!