Las garrapatas no sólo son molestas (además de ser invasivas y lo suficientemente peligrosas como para hacer que la mayoría de las personas se estremezcan), sino que también pueden ser francamente peligrosas.
Las garrapatas pueden transmitir enfermedades devastadoras como la enfermedad de Lyme y la fiebre maculosa de las Montañas Rocosas, por lo que no hace falta decir que no son los mejores huéspedes que puedes tener en tu hogar…
Dependiendo de dónde vivas, la época del año y si tienes mascotas, la probabilidad de encontrar garrapatas puede ser bastante alta.
Entonces, ¿qué hacer si te encuentras con una de estas pequeñas desgracias?
Identificar y aislar el problema

Vale la pena intentar identificar el tipo de garrapata (si es de patas negras, garrapata canina o garrapata de perro). Si hay una garrapata en una zona determinada, mantenga a los niños y a las mascotas alejados hasta que la retiren.
Escaleras seguras
Para asegurarse de que una garrapata no se adhiera a usted, use guantes y ropa de manga larga para cubrir su piel.
Limpiar a fondo
Lave bien toda la ropa de cama y la ropa de cama con la que haya entrado en contacto la garrapata. Hágalo a alta temperatura. Aspire la zona, prestando especial atención a las grietas y esquinas.
Eliminación de garrapatas
Con unas pinzas finas, sujete la garrapata lo más cerca posible de la piel. Tire de ella lentamente, pero evite torcerla o tirarla para evitar romper la cabeza de la garrapata y que quede incrustada en la piel.
Después de retirar la garrapata, limpie todas las zonas de la picadura con alcohol isopropílico o agua y jabón. Puede retirar la garrapata con alcohol isopropílico o tirarla por el inodoro.
Cuidado con la mordida
Se recomienda monitorear cualquier sitio de picadura y también observar a la persona mordida para detectar síntomas.
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