Información general sobre los botones (1/10)
Incluso sabiendo cómo reaccionar ante el acné o las manchas rojas e inflamadas, a veces nos sentimos impotentes cuando notamos pequeñas manchas blancas en nuestro rostro.
Cuando se agrietan es mejor no tocarlas ya que son imperfecciones que pueden infectarse.

Semillas de milium (2/10)
Pero a veces, estos pequeños puntos blancos son duros al tacto y no supuran pus ni sangre al intentar reventarlos. Son milios, ¡microquistes que ni siquiera son puntos!

¿Qué son estas manchas blancas? (3/10)
Estos comedones, generalmente inofensivos y de tan solo unos milímetros de diámetro, se forman por la acumulación de queratina en las capas superficiales de la epidermis. Pueden aparecer en cualquier tipo de piel, desde las más jóvenes, como en los bebés, hasta las más maduras, tanto en pieles secas como grasas. Los milios también pueden aparecer de forma aislada, pero a veces estos pequeños quistes blancos se desarrollan en masa, formando una especie de placa.

Dos tipos de milios (4/10)
Luego le dan a la piel una textura ligeramente áspera. Se encuentran principalmente en las zonas ricas en grasa del rostro, como el contorno de ojos y la boca, la nariz, las mejillas y la frente. A veces también aparecen en la espalda y el pecho, así como en las orejas y los brazos. Los milios se dividen en “congénitos”, presentes al nacer, y “adquiridos”, que se desarrollan más adelante en la vida.

Origen de los granos de mijo (5/10)
El origen de los milios es relativamente desconocido, pero estos microquistes suelen ser el resultado de la obstrucción de los poros de la piel cuando las células muertas no se eliminan correctamente. Suelen encontrarse en piel irritada, por lo que un cuidado cutáneo demasiado agresivo también puede ser una causa. El uso de cosméticos comedogénicos o excesivamente ricos en nutrientes también puede contribuir a esta afección. Se cree que la exposición excesiva a los rayos ultravioleta también agrava los síntomas.

Enfermedades dermatológicas (6/10)
Los milios también pueden acompañar ciertas afecciones de la piel, como la epidermólisis ampollosa (una afección genética que provoca una mala cicatrización de la piel) o el uso de ciertos productos para el cuidado de la piel, como los retinoides.

Ten paciencia (7/10)
Los milios congénitos, presentes desde el nacimiento, desaparecen por sí solos al cabo de unas semanas. Los milios adquiridos también desaparecen por sí solos con el tiempo, aunque a veces se requiere paciencia para recuperar la piel limpia.

No intentes quitarlos tú mismo. (8/10)
Sin embargo, si le preocupa su aspecto antiestético, puede consultar a un dermatólogo, quien los eliminará con una aguja estéril muy fina. Dado que los milios se localizan en las capas superficiales de la piel, el procedimiento no es difícil ni doloroso. Sin embargo, no intente hacerlo usted mismo en casa para evitar el riesgo de infección y cicatrices.

Utilice una toalla seca (9/10)
Si no quieres pasar por este proceso de eliminarlos, también puedes exfoliar la zona donde se encuentran los milios con una toalla seca, frotándola contra la piel seca para acelerar su desaparición.

Limitar la exposición al sol (10/10)
Establece una rutina segura para tu piel eligiendo productos no comedogénicos que no sean demasiado grasosos para tu tipo de piel, y usando limpiadores y tratamientos suaves. Limita la exposición al sol y no escatimes en cuidado de la piel cuando esté irritada.

¿Ves pequeñas protuberancias blancas y duras en la piel y no sabes de dónde vienen? No es acné. Aquí te explicamos cómo tratarlo.