Nos expresamos con palabras, pero también, y quizás principalmente, con gestos.
El mentalista Fabien Olicar presenta seis técnicas para comprender el lenguaje corporal.
¿Es el cuerpo el culpable de la traición a la mente? El youtuber y mentalista Fabien Olicard nos recuerda:
El lenguaje verbal representa solo el 7% de la comunicación. El 55% de nuestra comunicación proviene del lenguaje no verbal y el 38% de la entonación vocal (1). Por lo tanto, nuestros movimientos reflejan nuestros pensamientos, siempre que sepamos descifrarlos. Un experto nos enseña seis maneras de interpretar el lenguaje corporal.
En este vídeo, cómo recuperar la confianza.
Movimientos de la mano
Según una leyenda urbana, quien mueve mucho las manos miente. Para un experto, es un poco más complicado: «Primero, hay que comprobar si hay una interrupción en el ritmo de los movimientos de las manos». Una persona que normalmente usa las manos rara vez, pero de repente empieza a agitarlas, es una clara señal de ello. «Cuidado, los movimientos bruscos de las manos no necesariamente indican mentira, pero sí significan que hay algún tipo de estimulación. Podría ser estrés, excitación o ganas de esconderse», explica Fabien Olicar.
Gestos sintomáticos
Si queremos centrarnos en las señales de mentira, debemos prestar atención a los “gestos sintomáticos” (2), como tocarse la oreja, el pelo, rascarse la nariz, etc. Sirven como apoyo para mantener la naturalidad al intentar ocultar algo. Sin embargo, el mentalista advierte: “Para revelar, hay que asegurarse de que estos gestos no sean habituales para la persona, porque de lo contrario no se podrá discernir si son solo hábitos o señales reales”.
Mímica corporal
Pertenecéis a la misma tribu.
No se trata tanto de comprender, sino de influir en la persona que tienes enfrente. «Al conocer a alguien, adoptar el mismo lenguaje corporal transmite confianza. Entiende que perteneces a la misma tribu», explica Fabien Olicard. En particular, durante una entrevista de trabajo, cruzar las piernas si el entrevistador lo hace, o encorvarse si te paras mal, es una señal inconsciente de reconocimiento mutuo.
Sonrisa de Duchenne (3)
Guillaume Duchesne de Boulogne (1806-1875) fue un neurólogo francés que estudió el papel de las expresiones faciales en la comunicación no verbal y demostró que algunos de los músculos responsables de la sonrisa son involuntarios. Por lo tanto, «cuando reímos, nuestras mejillas se elevan y los músculos alrededor de los ojos (o líneas de expresión) se contraen», explica el mentalista. Sabiendo esto, podemos adivinar si una sonrisa es forzada o no. «Al ocultar la parte inferior de la cara, podemos ver fácilmente si el ojo sonríe o no», explica Fabien Olicard.
Poses cerradas
Cruzar los brazos no es trivial. «Esta postura cerrada nos permite crear distancia o aumentar nuestra confianza en nosotros mismos», afirma el especialista. Cruzar los brazos nos hace sentir débiles, y esta postura nos permite crear una burbuja protectora y fortalecer nuestra postura.
Nariz
Esta es la parte del cuerpo que más probablemente nos delate. Para averiguarlo, el mentalista ofrece una prueba sencilla: «Pídele a alguien que coloque una moneda en la mano elegida, lejos de los ojos, y luego sácala. Inconscientemente, su rostro se girará ligeramente hacia la mano que sostiene la moneda». En general, cuando hablas con alguien que esconde un objeto que no quiere que encuentres, seguir la dirección de su nariz es una buena manera de encontrarlo.
(1) Datos extraídos del trabajo del profesor iraní de psicología Albert Mehrabian, especialista en comunicación verbal y no verbal.
(2) Los científicos los denominan «gestos manipulativos». Su nombre proviene del psicólogo estadounidense Paul Ekman, conocido por su investigación sobre las emociones y su relación con las expresiones faciales. (3) «Sonrisa de Duchenne»: Su nombre proviene del psicólogo estadounidense Paul Ekman.