**Tus verduras están acumulando metales pesados ​​peligrosos.**

Puede resultar sorprendente para muchos que las verduras comunes en nuestra dieta diaria puedan convertirse en focos de contaminación por metales pesados ​​si se cultivan en condiciones inseguras. Ciertos tipos de verduras tienen una alta capacidad para acumular metales pesados, lo que supone un grave riesgo para la salud si se consumen con regularidad.

En una entrevista con VTC News, el profesor asociado Dr. Cao Truong Son de la Academia de Agricultura de Vietnam dijo que las verduras con tallos huecos o las que crecen en ambientes húmedos tienden a absorber más metales pesados ​​que otras. En particular, se sabe que la espinaca de agua (rau muống), el apio de agua (rau cần), la mimosa de agua (rau rút) y la calabaza (bí ngô) acumulan altos niveles de metales pesados. Estas plantas de rápido crecimiento a menudo se cultivan en estanques, lagos o canales, lugares que se contaminan fácilmente con aguas residuales domésticas o industriales. Según los expertos, los cuatro metales pesados ​​más comunes que se encuentran en las verduras son el plomo (Pb), el arsénico (As), el cadmio (Cd) y el mercurio (Hg). Incluso en bajas concentraciones, estos metales pueden causar daños graves debido a su naturaleza bioacumulativa.

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Plomo (Pb): Puede dañar el cerebro, afectar el sistema nervioso central, causar anemia y dañar el hígado y los riñones. Es especialmente peligroso para los niños, ya que puede perjudicar el desarrollo intelectual.

Mercurio (Hg): Puede causar trastornos psicológicos, dolores de cabeza, daño en las encías, problemas digestivos y, más gravemente, daños al sistema nervioso central. Los síntomas típicos incluyen temblores en las manos, pérdida de memoria, parálisis y depresión.

Cadmio (Cd): Puede causar daño renal, osteoporosis y aumentar el riesgo de cáncer.

Arsénico (As): Provoca intoxicación crónica, afecta al corazón, hígado y riñones y es un carcinógeno conocido, advertido por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

El Dr. Cao Truong Son también señaló una paradoja: las verduras pueden parecer frescas y verdes por fuera, pero aun así pueden ser peligrosas si se cultivan con agua contaminada o en suelos contaminados con metales pesados. En muchas zonas costeras, se cultivan verduras en balsas flotantes o se utiliza el agua de los ríos para el riego. Estos ríos suelen contener grandes cantidades de residuos industriales sin tratar, aguas residuales o aguas residuales domésticas. Las verduras cultivadas cerca de zonas industriales como fábricas de cemento, acerías, zonas mineras, fábricas de cerámica o vidrio también corren riesgo. El polvo y el humo de estas zonas se depositan en el suelo, se filtran en las fuentes de agua y finalmente son absorbidos por las plantas.

Otro problema preocupante es la costumbre de regar las verduras con aguas residuales sin tratar, agua estancada de estanques o con estiércol animal sin tratar (como el de gallina o cerdo). Según el Dr. Sean, aunque el estiércol fue en su día un fertilizante orgánico natural, los piensos modernos contienen trazas de metales (cobre, zinc, hierro, manganeso, etc.), lo que provoca la presencia de residuos de metales pesados ​​en el estiércol. Cuando se utilizan como fertilizante o para riego, estos metales se filtran en el suelo y son absorbidos por los vegetales.

Para proteger su salud, los expertos recomiendan que los consumidores:

— Elija verduras de fuentes claramente etiquetadas, preferiblemente orgánicas o con certificación VietGAP o GlobalGAP.
— Evite comprar verduras sospechosamente baratas o sin etiquetar, especialmente de vendedores insalubres o lugares que generen dudas.


— Siempre enjuague bien las verduras con agua corriente y sumérjalas en agua salada diluida o agua de arroz durante 15 a 20 minutos para reducir los metales pesados ​​y los residuos químicos.
— Escalde las verduras (especialmente las que tienen tallos huecos, como la espinaca de agua o el apio de agua) y deseche el primer agua de cocción para limitar la retención de metales pesados. Los metales pesados ​​no causan daños inmediatos, pero sus efectos a largo plazo pueden ser devastadores. Por lo tanto, estar informado y ser cuidadoso con el origen de sus verduras es una de las mejores maneras de protegerse y proteger a su familia.

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