Reconocer los primeros signos de demencia no siempre es fácil; a menudo se esconden tras olvidos cotidianos, cambios de humor o simple fatiga. Pero estos cambios sutiles pueden ser la forma silenciosa en que el cerebro pide ayuda.
Cuanto antes aprendamos a detectar estas señales de alerta tempranas, mejor podremos apoyar a los afectados: con comprensión, cuidado y atención médica oportuna.
La incontinencia urinaria es un síntoma físico común de la demencia, especialmente en etapas avanzadas. Una persona puede no llegar al baño a tiempo, olvidar que necesita ir al baño o perder el control de la vejiga.
También podrían tener dificultades para encontrar el baño, sobre todo en entornos desconocidos. Esto puede causarles vergüenza, angustia y la necesidad de asistencia constante.
Dificultad para realizar tareas cotidianas habituales.
Las actividades rutinarias que antes parecían fáciles pueden volverse abrumadoras para alguien con demencia.
Tareas simples como vestirse, cocinar o bañarse pueden volverse confusas a medida que el cerebro pierde su capacidad de secuenciar pasos o recordar acciones necesarias.
Una persona puede olvidar el orden correcto para ponerse la ropa, tener dificultades para preparar una comida básica o descuidar la higiene debido a fallos de memoria.
Estas dificultades a menudo conducen a una mayor dependencia de los cuidadores, lo que pone de relieve la naturaleza progresiva de la enfermedad.
Síntomas específicos del Alzheimer
El Alzheimer es la causa más común de demencia, que afecta la memoria, la planificación y la capacidad de organización.
Mantener una buena salud bucal es crucial, no sólo para una sonrisa brillante, sino también para la salud del cerebro, especialmente cuando se trata de la enfermedad de Alzheimer.
Una investigación ha demostrado que se ha encontrado una bacteria relacionada con la enfermedad de las encías en el cerebro de pacientes con Alzheimer.
Esta bacteria produce sustancias nocivas que pueden dañar las células cerebrales, lo que lleva a la acumulación de proteínas que causan pérdida de memoria y deterioro cognitivo, dos síntomas principales del Alzheimer.
Una mala higiene bucal podría contribuir a estos síntomas, ya que las bacterias de la boca pueden viajar al cerebro, por lo que es aún más importante cuidar los dientes y las encías para reducir potencialmente el riesgo de neurodegeneración.
comportamiento inapropiado
Las personas con demencia pueden comenzar a exhibir un comportamiento que parece fuera de lo común, ignorando las normas sociales que alguna vez siguieron.
Esto se conoce como desinhibición, un síntoma que ocurre cuando los cambios cerebrales afectan el control de los impulsos.
Como resultado, pueden hacer comentarios groseros o faltos de tacto, actuar de manera inapropiada en situaciones sociales o realizar acciones impulsivas como tocar a extraños o hablar en voz alta en lugares tranquilos.
Estos comportamientos pueden ser angustiantes para los seres queridos, pero son resultado del deterioro neurológico asociado con la demencia y no de una intención deliberada.
Problemas con las habilidades visoespaciales.
La demencia afecta más que la memoria: también daña las capacidades visoespaciales, dificultando la orientación y el reconocimiento cotidianos.
Las personas pueden calcular mal las distancias, tener dificultades con la percepción de profundidad o tener problemas para reconocer caras y objetos familiares.
Estos problemas pueden aumentar el riesgo de deambular, causar dificultades para leer e incluso hacer que conducir sea inseguro.
A medida que avanza el deterioro visual-espacial, una persona puede perder la confianza en su entorno, lo que contribuye aún más a la confusión y la desorientación.
Trastornos del sueño
Las personas con demencia a menudo experimentan problemas para dormir: dificultad para conciliar el sueño, despertares nocturnos frecuentes y confusión después del anochecer.
Muchos se vuelven inusualmente activos al anochecer, un fenómeno conocido como síndrome vespertino. También puede presentarse somnolencia diurna, incluso después de una noche de descanso completo.
Estas alteraciones afectan los ritmos naturales del sueño y a menudo aumentan la irritabilidad y la ansiedad.
ESTE CONTENIDO SE PROPORCIONA SOLO CON FINES INFORMATIVOS Y NO SUSTITUYE EL CONSEJO MÉDICO. CONSULTE LA ORIENTACIÓN DE SU MÉDICO SOBRE SU SALUD Y AFECCIONES MÉDICAS.