Tras el devastador terremoto en México, los sobrevivientes cerca del epicentro optaron por dormir a la intemperie o en sus vehículos, temiendo las réplicas y la inestabilidad estructural de sus viviendas. La comunidad de Jamiltepec, ubicada a unos 32 kilómetros del epicentro, se convirtió en escenario de una segunda tragedia pocas horas después.
Un helicóptero militar que transportaba a altos funcionarios del gobierno, entre ellos el gobernador de Oaxaca, Alejandro Murat, y el secretario de Gobernación, Alfonso Navarrete, se estrelló al intentar aterrizar en la localidad. El helicóptero Blackhawk perdió el control a unos 30 metros de altura y se estrelló en un descampado lleno de vehículos y civiles.
El accidente causó la muerte de 14 personas en tierra, incluyendo al menos tres niños, y heridas a otras 21. Todos los funcionarios gubernamentales a bordo del helicóptero sobrevivieron con heridas leves. Las víctimas eran en su mayoría sobrevivientes del terremoto que se habían refugiado en un campo, sin percatarse del inminente peligro aéreo.
En declaraciones a los medios, el secretario Navarrete calificó el incidente de “desafortunado”, pero enfatizó que no hubo mayor pérdida de vidas humanas en el helicóptero. Su declaración generó reacciones encontradas, ya que la comunidad local se encontraba conmocionada tanto por el terremoto como por el fatal accidente.
El sábado, el secretario de la Defensa Nacional, Salvador Cienfuegos Zepeda, visitó el lugar del accidente y aceptó públicamente la responsabilidad en nombre de las fuerzas armadas. Ofreció sus condolencias y prometió ayuda, afirmando que la tragedia se debió a los esfuerzos de las fuerzas armadas por ayudar. Su agencia se comprometió a reconstruir viviendas y a asistir a la comunidad afectada en su recuperación.