Preparé este postre para nuestro grupo de estudio bíblico y volví a casa con la fuente completamente vacía. ¡A casi todos les encantó tanto que repitieron! Es uno de esos dulces caseros que conquistan desde el primer bocado y que no duran ni cinco minutos en la mesa.
Esta receta es perfecta para reuniones familiares, celebraciones especiales o simplemente para consentir a los tuyos un fin de semana. Lo mejor es que se prepara con ingredientes simples, en poco tiempo, y el resultado es siempre espectacular. La textura suave y el sabor equilibrado hacen que sea difícil comer solo una porción.
Ingredientes básicos:
- 2 huevos grandes
- 1 taza de azúcar
- 1 cucharadita de esencia de vainilla
- 1 taza de harina de trigo
- 1/2 taza de mantequilla derretida
- 1 cucharadita de levadura en polvo
- Opcional: nueces, chips de chocolate o coco rallado
Paso a paso:
- Bate los huevos con el azúcar hasta que estén espumosos.
- Añade la vainilla y la mantequilla derretida. Mezcla bien.
- Incorpora la harina y la levadura. Remueve hasta obtener una masa homogénea.
- Vierte la mezcla en un molde engrasado y hornea a 180 °C durante 25-30 minutos.
- Deja enfriar antes de cortar en porciones. ¡Y disfruta!
Este postre ha pasado a ser uno de nuestros favoritos, no solo por lo delicioso que queda, sino porque siempre deja una sonrisa en quien lo prueba. Puedes acompañarlo con un poco de nata montada o fruta fresca para hacerlo aún más especial.
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