Entre las recetas de verano que siempre debes tener a mano, este pesto de calabacín merece un lugar de honor. Fresco, aromático gracias a la menta y la albahaca, e increíblemente versátil: es perfecto para sazonar un buen plato de pasta, untar en crostini para un aperitivo rápido o incluso como acompañamiento de carne o pescado a la parrilla.
Además, se puede preparar con antelación y guardar en el congelador, para que siempre lo tengas listo cuando lo necesites. ¡Una de esas recetas sencillas, ingeniosas y deliciosas que te salvarán de almuerzos, cenas… y aperitivos de última hora!

- DificultadMuy fácil
- CostoMedio
- Tiempo de preparación10 minutos
- Tiempo de cocción20 minutos
- Porciones4
- Método de cocciónCocina
- Cocinaitaliano
Ingredientes
400 g de calabacines
1 diente de ajo
20 g de piñones
20 g de pecorino romano
40 g de queso parmesano ralladoalbahaca al gusto
al gusto menta
30 ml de agua fría ( o un cubito de hielo )
60 ml de aceite de oliva virgen extra
sal al gusto
Instrumentos
1 mezclador
Pasos
Para preparar el pesto de calabacín, lavemos los calabacines y les quitemos las puntas.
Luego, los cortamos en rodajas finas.
En una sartén grande doramos un diente de ajo (yo lo machaco con un prensa ajos) con un poco de aceite.
Añade el calabacín y cocínalo durante unos 15 minutos, hasta que esté tierno.
Sazona con una pizca de sal cuando esté cocido.
Deja enfriar por completo.
Tuesta los piñones en una sartén hasta que estén dorados. Déjalos enfriar completamente en un tazón pequeño.

En una licuadora, mezcla los calabacines, los piñones, abundante albahaca, unas hojas de menta, un poco de agua fría (o un cubito de hielo), los quesos rallados, una pizca de sal y el aceite.
Licuar todo a ráfagas, para no calentar las cuchillas, hasta obtener una mezcla homogénea.


Consejo : Licuar poco a poco mientras se añade agua fría evitará que las cuchillas se sobrecalienten, creará un choque térmico y ayudará a conservar el precioso color verde.
Si el pesto de calabacín queda demasiado espeso, añada un poco más de aceite y unas gotas más de agua fría.
Transfiere el pesto de calabacín a un frasco de vidrio hermético y estará listo para realzar una variedad de deliciosos platos.
Puedes usarlo como salsa para pasta, acompañar asados o carnes a la parrilla, pescados o incluso servirlo sobre pan tostado.
Puedes guardarlo en el refrigerador hasta dos días o congelarlo.