Ingredientes:
8 muslos de pollo
Sal
Pimienta negra
Mantequilla
Aceite de oliva
1 cebolla grande picada
5-6 dientes de ajo picados
200 ml de crema de leche
1 cucharadita de orégano seco
1 cucharadita de nuez moscada
200 ml de caldo de pollo
1 hoja de laurel
Perejil fresco picado (para decorar)
Instrucciones:
Precalienta el horno a 200 °C (400 °F).
Seca los muslos de pollo con papel absorbente.
Sazona generosamente con sal y pimienta negra.
En una sartén grande apta para horno, calienta aceite de oliva y mantequilla a fuego medio. Una vez caliente, dora los muslos de pollo por todos lados.
Retira los muslos de pollo de la sartén y reserva en un plato.
Agrega la cebolla picada a la sartén y cocina hasta que esté blanda y translúcida, unos 5 minutos.
Incorpora el ajo picado y cocina durante un minuto más, hasta que desprenda un aroma agradable.
Ten cuidado de no quemar el ajo. Vierta el caldo de pollo y raspe los restos dorados del fondo de la sartén.
Incorpore la crema de leche, el orégano seco, la nuez moscada y la hoja de laurel. Hierva la salsa a fuego lento durante 2-3 minutos, o hasta que espese un poco.
Regrese los muslos de pollo a la sartén y sumérjalos en la salsa.
Transfiera la sartén al horno precalentado y hornee durante 25-30 minutos, o hasta que el pollo esté bien cocido y los jugos salgan claros al pinchar la parte más gruesa del muslo con un cuchillo.
Decore con perejil fresco picado antes de servir.
Consejos:
Puede usar muslos de pollo con hueso y piel en lugar de muslos de pollo para esta receta.
Es posible que deba ajustar ligeramente el tiempo de cocción.
Si no tiene perejil fresco, puede sustituirlo por otra hierba fresca, como tomillo o romero.
Sirva este plato con puré de papas, arroz o pasta para una comida completa.
Las sobras se pueden guardar en un recipiente hermético en el refrigerador hasta por 3 días. Recaliéntalas en el horno o microondas hasta que estén bien calientes.