¡Esta es la pechuga de pollo más rica que he comido! ¡Sencilla, barata y muy jugosa!

Ingredientes:
3 pechugas de pollo deshuesadas y sin piel
2 cucharadas de aceite de oliva
2 cucharadas de mantequilla
5 dientes de ajo picados (divididos)
1 cebolla grande picada
½ taza de caldo de pollo o agua
½ taza de crema para batir
Perejil fresco picado
Jugo de ½ limón
Sal y pimienta negra recién molida, al gusto
Nuez moscada, al gusto (opcional)
Instrucciones:
Prepara el pollo. Seca las pechugas con papel absorbente y sazona generosamente con sal y pimienta. Con un cuchillo afilado, haz cortes diagonales poco profundos en la parte superior de cada pechuga.
Calienta la sartén y cocina el pollo.

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En una sartén grande a fuego medio, derrite el aceite de oliva y la mantequilla. Una vez caliente, añade las pechugas de pollo y cocina de 5 a 7 minutos por lado, o hasta que estén doradas y bien cocidas. Retira el pollo de la sartén y resérvalo en un plato.
Saltea la cebolla y el ajo. En la misma sartén (con la grasa de la sartén), agregue la cebolla picada y cocine durante 3-4 minutos, o hasta que esté blanda.

Agregue 3-4 dientes de ajo picados y cocine durante un minuto más, o hasta que desprenda un aroma fragante.
Desglase la sartén y cocine a fuego lento. Vierta el caldo de pollo o el agua y revuelva para raspar los restos dorados del fondo de la sartén.

Deje hervir a fuego lento y cocine durante 2-3 minutos, o hasta que el líquido se haya reducido ligeramente.
Agregue los ingredientes de la salsa y cocine a fuego lento. Incorpore la crema para batir, el jugo de limón, el perejil picado y el ajo picado restante (1 diente). Sazone con sal, pimienta y nuez moscada (al gusto). Deje hervir, luego reduzca el fuego y cocine a fuego lento durante 5-7 minutos, o hasta que la salsa espese un poco.
Sirva. Regrese las pechugas de pollo cocidas a la sartén y cúbralas con la salsa. Decore con perejil fresco adicional, si lo desea. Sirva inmediatamente con puré de papas, arroz o pasta. Consejos:
Puedes usar muslos de pollo en lugar de pechugas.

Los muslos de pollo son naturalmente más sabrosos y tiernos que las pechugas, pero también tardan un poco más en cocinarse.
Si no tienes perejil fresco, puedes usar una cucharadita de perejil seco.
Puedes ajustar la cantidad de crema en la salsa a la consistencia deseada. Para una salsa más espesa, usa menos crema. Para una salsa más líquida, usa más crema.
Puedes agregar otros ingredientes a la salsa, como champiñones, tomates secos o espinacas.

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