Ingredientes:
6 mandarinas
Ralladura de 1 mandarina
Mantequilla para engrasar el molde
Harina para engrasar el molde
2 cucharadas de azúcar
2 huevos
Una pizca de sal
100 gramos (½ taza) de azúcar
150 gramos (⅔ taza) de aceite de girasol
150 mililitros (⅔ taza) de agua
220 gramos (2 tazas) de harina para todo uso
10 gramos (2 cucharaditas) de levadura química
Instrucciones:
Precalentar el horno a 180 grados Celsius (350 grados Fahrenheit).
Engrasar y enharinar un molde adecuado.
Rallar la cáscara de una mandarina, retirando la parte anaranjada de la cáscara y evitando la parte blanca. Reservar.
En un tazón grande, batir los huevos, el azúcar y la sal hasta obtener una mezcla ligera y esponjosa.
Incorporar lentamente el aceite de girasol y el agua, batiendo hasta que estén bien combinados.
En un tazón aparte, batir la harina y la levadura química.
Añade los ingredientes secos a los húmedos alternando, empezando y terminando con los secos.
Mezcla hasta que se integren.
Incorpora la ralladura de mandarina.
Pela las mandarinas restantes y córtalas en rodajas.
Coloca las rodajas de mandarina de forma decorativa en el fondo del molde engrasado.
Vierte la masa del pastel sobre las rodajas de mandarina.
Hornea durante 40 minutos o hasta que al insertar un palillo en el centro, este salga limpio.
Deja enfriar el pastel en el molde durante 10 minutos antes de transferirlo a una rejilla para que se enfríe por completo.
Consejos:
Puedes usar cualquier tipo de mandarina o naranja para esta receta.
Si no tienes mandarinas, puedes sustituirlas por otra fruta cítrica, como limones o pomelo.
Para un pastel más contundente, puedes sustituir el aceite vegetal por mantequilla derretida.
Las sobras se pueden guardar en un recipiente hermético a temperatura ambiente hasta 2 días o en el refrigerador hasta 5 días.