Ingredientes:
250 g de pasta (penne, fusilli o la que prefieras): la base del plato, que aporta una textura perfecta para sostener la salsa cremosa.
2 cucharadas de mantequilla: aporta riqueza y forma la base de la salsa.
2 cucharadas de harina común: espesa la salsa y le da una consistencia suntuosa.
2 tazas de leche: el componente principal de la salsa blanca, que aporta una textura cremosa.
1/2 taza de queso parmesano rallado: le aporta a la salsa un sabor sabroso y a nueces.
Sal y pimienta al gusto: para condimentar la salsa a la perfección.
Opcional: perejil o albahaca picados para decorar, que aportan un toque fresco y herbáceo.
Preparación:
Cocina la pasta: pon a hervir una olla grande con agua salada.
Añade la pasta y cocínala según las instrucciones del paquete hasta que esté al dente. Escurre y reserva, reservando un poco del agua de la pasta para más tarde.
Prepara la salsa blanca: en una cacerola mediana, derrite la mantequilla a fuego medio.
Incorpora la harina y cocina durante aproximadamente 1 minuto, batiendo constantemente, hasta que tengas una pasta suave (roux).
Agrega la leche gradualmente: vierte la leche lentamente, batiendo continuamente para evitar grumos.
Continúa cocinando y revolviendo hasta que la salsa se espese lo suficiente como para cubrir el dorso de una cuchara, aproximadamente de 5 a 7 minutos.
Agrega el queso: baja el fuego y agrega el queso parmesano rallado hasta que se derrita y quede suave. Sazona la salsa con sal y pimienta a tu gusto.
Combina la pasta y la salsa: agrega la pasta cocida a la salsa, revolviendo suavemente para asegurarte de que cada pieza esté bien cubierta.
Si la salsa está demasiado espesa, agrega un chorrito del agua de la pasta reservada para alcanzar la consistencia deseada.
Decora y sirve: transfiere la pasta con salsa blanca cremosa a platos para servir. Si lo deseas, espolvorea con perejil picado o albahaca para darle un toque de color y frescura.