¡Nunca había intentado hornear una pasta con sabor a calabacín hasta que encontré esta receta!

Ingredientes:
3 calabacines

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Aceite vegetal (para freír y engrasar)
Sal (al gusto)
300 g de pasta


2 dientes de ajo
100 g de queso mozzarella cortado en trozos
100 g de queso rallado (al gusto)


Instrucciones:

  1. Prepara los calabacines:
    Corta 3 calabacines en rodajas. Calienta un poco de aceite vegetal en una sartén a fuego medio.
    Añade las rodajas de calabacín y una pizca de sal.
    Tapa y fríe durante 10-15 minutos hasta que el calabacín esté tierno y ligeramente dorado.
    Retira la mitad de los calabacines fritos y tritúralos en una licuadora hasta que quede una masa homogénea.

  1. Cocina la pasta:
    Hierve 1 litro de agua en una olla grande.
    Añade 300 g de pasta, una pizca de sal y un poco de aceite vegetal.
    Cocina durante 10 minutos o hasta que la pasta esté al dente. Escurre la pasta.
  2. Mezcla los ingredientes:
    En un bol grande, mezcla la pasta cocida, el calabacín licuado, la mitad de las rodajas de calabacín fritas restantes y 2 dientes de ajo picados.
    Añade 100 g de queso mozzarella picado y mezcla todo bien.
  3. Arma el plato:
    Precalienta el horno a 200 °C (400 °F).
    Engrasa una fuente para horno con aceite vegetal.
    Transfiere la mezcla de pasta a la fuente para horno.
    Coloca el resto de las rodajas de calabacín fritas sobre la pasta.
    Espolvorea 100 g de queso rallado uniformemente por encima.
  4. Hornea:
    Hornea en el horno precalentado durante 20 minutos hasta que el queso se derrita y se dore.
  5. Sirve:
    Retira del horno y deja enfriar un poco antes de servir.

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